martes, 24 de febrero de 2015

PARTICIPACIÓN REAL, TRANSFORMACIÓN SOCIAL.

Nos encontramos dentro de un estigma sobre la participación ciudadana, pues en primera instancia se considera que el voto es el pilar de los mecanismos que la conforma, buscando la unificación de ideas que aporten al buen funcionamiento de una sociedad; eligiendo un líder que cuenta con las características para representarlos en la comunidad, manifestando tanto problemáticas como alternativas de desarrollo social.

Son mecanismos de participación del pueblo en ejercicio de su soberanía: El voto, el plebiscito, el referendo, la consulta popular, el cabildo abierto, la iniciativa legislativa y la revocatoria del mandato la ley lo revocará (ART 103 DE LA CPC). Partiendo de la anterior cita, se entiende que toda persona natural o jurídica tiene el derecho hacer uso de la participación ciudadana.



Defiriendo en cierta medida lo anterior; es necesario afirmar que la verdadera importancia de la participación ciudadana radica en que la comunidad trabaje en conjunto con el fin de crear una democracia REAL y hacer valer los derechos sin importar su condición étnica, cultural y moral. Para ello se necesita el apoyo entre organizaciones de medios y de la sociedad civil para tener así una sociedad autorregulada.

A medida que cada miembro de la comunidad tenga sentido de pertenencia y compromiso social con el fin de generar cambio, se convierte directamente en el principal antagonista para la Burocracia combatiendo la in-eficiencia y manipulación de los representantes; reformando así la participación ciudadana hasta transformarla en una herramienta insustituible, diferenciando de esta forma los pueblos con libertad publica de aquellos en los que no se respetan los elementos de expresión. 

EVOLUCIÓN DE LA PARTICIPACIÓN CIUDADANA.
El desarrollo de la participación ciudadana parte desde 1986 cuando la única intervención que podían hacer los ciudadanos era el voto, con lo que en la década de los 70 se da la apertura a la participación ciudadana, por medio de la confrontación entre el clientelismo y el autoritarismo.
Gracias al clientelismo se lograba llegar a un acuerdo en el que los sectores más pobres de la población se veían beneficiados, siendo las grandes masas incorporadas a una participación minúscula de las decisiones gubernamentales y así garantizar su permanencia en las instancias decisorias del estado; lo cual resulta siendo un impedimento para su propia participación. (
www.banrep.gov.co)

Por otra parte, el autoritarismo con su concentración de poderes e implantación de la autoridad llevo al sistema político a la crisis y fue con esta que aparecieron las reformas participativas como son: 
• La acción comunal.
• Planeación participativa (plan de desarrollo)
• Inderencia/ recursos naturales y protección.


El tradicional sistema de participación ciudadana ha venido poniendo de manifiesto su ineficacia a la hora de afrontar los problemas generados por una sociedad cada vez más compleja y preparada, que opta en mayor medida por delegar en las estrictas estructuras de los partidos políticos, como única vía de articular su participación en los procesos de toma de decisiones.
El ineficiente sistema democrático para adaptarse a los cambios sociales reinantes es evidente. La rigidez de las estructuras de la administración pública complican los procesos de adaptación al cambio. Estas premisas de partida derivan en limitaciones de los procesos participativos de la ciudadanía.

Una participación justa e igualitaria de los ciudadanos en la vida pública es necesaria para construir sociedades más democráticas. La comunicación debe garantizar estos espacios dando información libre, fidedigna e igualitaria. Eso permitirá a los ciudadanos tomar decisiones en beneficios de la comunidad y lograr dar paso al justo y necesario cambio social.